La instaló en la vereda para que todos la puedan usar

Un gesto para destacar enormemente nos atrapa en la historia de Soledad, quién tiene un kiosko y en la vereda del mismo, puso una pileta para que todos sus vecinos se puedan refrescar en estos días calurosos.

La instaló en la vereda y allí queda durante la noche. Al despertar, la encuentra en el mismo lugar. Contenta, se jacta de la vecindad: «Está en la vereda. Acá todos me conocen, por eso nadie toca nada». Es la historia del kiosko de Sole.

Si caminando por Lomas llegás al cruce de las calles Gorriti y Catamarca, verás la pileta en la vereda bajo la sombra de un gacebo. Eso frente a la ventana del kiosko de Sole.

Ella tiene su negocio desde hace seis años pero desde siempre que tiene la concepción del amor, el compartir y la generosidad. Su esquina se convirtió en la playita local. La pileta, la manguera, el gazebo, las reposeras, todo para los vecinos.

A su vez contó que los que acuden en mayor medida son los niños, gran alma del barrio, pero así también muchos clientes que van a comprar, se mojan ya sea con la manguera u otros si se meten dado los grandes calores.