El domingo 30 de noviembre a partir de las 13 la sede de Brown de Adrogué ubicada en la calle Cerretti será testigo de una histórica jornada electoral que enfrentará a una oposición que viene trabajando en distintos proyectos desde hace años y que encontró en Guillermo Arandilla a su mejor síntesis, pues representa identidad e historia. El hijo de Don Lorenzo se enfrentará con la familia Vairo que llevan 30 años al frente del club y tienen como candidato a su delfín: el preparador físico Agustín Galeota, entre denuncias de «socios truchos» por parte de Arandilla, que tiene entre manos un ambicioso proyecto.
El oficialismo llega a estas elecciones en su peor momento. Acaba de despedir al DT de un primer equipo que naufraga, está desgastado, tiene denuncias por manejos económicos y ventas de jugadores (el de Facundo Bruera, por caso), en un contexto general de cuestionamientos por falta de transparencia, apriete a socios que los cuestionan y el escándalo de la creación de socios «truchos». Este clima de descontento ha generado una creciente bronca entre los socios, quienes claman por un cambio necesario.
En este contexto, Guillermo Arandilla se presenta como una voz que representa la oposición con una propuesta que enfatiza la necesidad de devolver el club «a sus verdaderos socios, abogando por una gestión transparente, moderna y de puertas abiertas». Arandilla busca recuperar la identidad del Club Atlético Brown con la participación activa de todos los socios y sus familias, despertando así el anhelo de un nuevo rumbo.
«Es crucial que cada socio se comprometa a ir a votar. Cuantos más socios genuinos participen en la elección, mayor será la posibilidad de cambio. Se debate continuidad versus cambio, un modelo de club cerrado versus uno con los socios adentro», dicen desde Juntos por Brown.
“Nos vamos a encontrar con un club arrasado”
“No tengo ninguna duda que nos vamos a encontrar con un club arrasado, un club anarquizado desde lo administrativo, desde el manejo financiero, desde lo deportivo, desde la relación con las demás instituciones. Y al mismo tiempo un club que, no tengo ninguna duda, se puede recuperar. Lo que está a la vista es que en infraestructura que no se ha hecho nada durante muchísimo tiempo el club, en vez de sumar, han hecho desaparecer actividades y las pocas que tiene las concesiona o sea que el manejo no es del club sino de los concesionarios que son los que ponen las tarifas, los aranceles y el socio no tiene ningún privilegio», le dice Arandilla a Brown On Line.
A pesar de este panorama, Arandilla es optimista. «No tenemos ninguna duda que esto se puede revertir. Ya hemos tenido conversaciones con sectores de los que se denominaba antes las fuerzas vivas: el comercio, la industria y la comunidad general, instituciones deportivas, culturales, se van a acercar, gente que se alejó del club o que directamente no se acercó nunca debido al desmanejo de las autoridades, de los dirigentes de los últimos 25 años hicieron que esta gente no se acercara».
«El proyecto nuestro deportivo para el fútbol es un proyecto integral que tiene que ver en el mediano plazo con el semillero con las especiales y en el corto plazo en lo inmediato con el plantel profesional».
“Entregan los padrones dos semanas antes de las elecciones, parece una burla. Los padrones no han sido depurados y figuran con el nombre y el número de socios, sin el domicilio. Es una barbaridad y ante los reclamos tenemos la connivencia y la complicidad de Personas Jurídicas que de los 15 reclamos que se han hecho institucionalmente no han hecho lugar a ninguno: esta ha sido la gestión de la familia Vairo en los últimos 30 años de administración del club”.
El proyecto de Arandilla para el fútbol profesional y los juveniles
“Respecto del fútbol, tenemos dos aspectos a tratar: el primero es el fútbol profesional y luego el fútbol infantil, las inferiores, el semillero. Respecto del fútbol profesional, la urgencia de conformar un equipo competitivo acorde con nuestras expectativas de un funcionamiento al mayor nivel de competencia para lograr el ascenso. El DT que contratemos tiene que ser una persona capaz, que conozca la división y que de alguna forma interprete y ejecute lo que nosotros expresamos como una decisión que no solamente es nuestra sino que de todos los simpatizantes e hinchas del club, que es un equipo competitivo que salga a ganar en todas las canchas, con una política inteligente en cuanto a las contrataciones y no repetir esto de renovar 20 jugadores por temporada». Para Arandilla y su equipo «hay que generar una base que tiene que ser trabajada con gente capaz, que conozca, idónea y con el respaldo de la comisión directiva y de los socios. Pero para esto existe un objetivo que es prioritario, fundamental y algo que no ha ocurrido hasta ahora en el club que es la especial atención que le debemos a las divisiones inferiores.»
«Es una vergüenza que el club no haya tenido resultados, teniendo un caldo de cultivo como es el distrito de Almirante Brown, con infinidad de lugares donde surgen jugadores, que evidentemente o han sido maltratados los que vinieron y se han ido, o no hay una política coherente, no hay gente capaz a cargo de este proyecto de infantiles, porque esto tiene que ver como un semillero, una fuente de recursos genuinos del club, de jugadores del club para integrar el plantel de primera pero aparte desde el punto de vista patrimonial, generar una formación tanto deportiva como cultural con los jugadores. Hay que hacer una formación integral porque eso redunda en el mediano plazo en beneficio de la institución».
Para el hijo de Lorenzo Arandilla «no tenemos ninguna duda que este proyecto llevado a cabo racionalmente va a redundar en beneficio del club patrimonialmente no tengo ninguna duda que vamos a poder sacar jugadores que podamos negociar hoy en día las cifras que se manejan ante jugadores que generan buenas expectativas sumamente importantes».
Una grave denuncia: los socios truchos
«Es un secreto a voces en todo Almirante Brown el tema de cómo se ha perpetuado en el tiempo esta dirigencia. El socio trucho es aquel socio que lo único que hace es socio para ir a votar o para participar de una asamblea conflictiva, donde el gran interrogante es quién paga las cuotas sociales. Porque lo dijeron ellos mismo que ellos no pagan la cuota. O sea, eso es trucho. Y muchos no tienen conciencia del daño que están produciendo con esa participación de favor hacia algún miembro de la comisión o allegado. Esa es la causa del origen de esta perpetuidad en la conducción de los destinos de la institución por parte de la familia Vairo y sus allegados», denuncia Arandilla. «A nosotros nos duele tremendamente que estemos en ese nivel de desmanejo y de inmoralidad con respecto al tema de los socios».










