La reforma laboral será el eje de una nueva jornada de protesta convocada por la CGT y las dos CTA, que se concentrarán desde las 14.30 frente al Congreso para rechazar el proyecto que el Gobierno intenta convertir en ley en el Senado. Aunque no habrá paro general, la conducción sindical dispuso un cese de actividades a partir de las 13 como señal de advertencia ante lo que consideran un avance sobre derechos históricos de los trabajadores.
La movilización se inscribe en una serie de jornadas de lucha que ya tuvieron réplicas en Córdoba y Rosario, donde más de un centenar de gremios marcharon contra la iniciativa oficial. En la central obrera sostienen que la reforma implica “un retroceso en materia de derechos laborales” y anticipan que la protesta contará también con el respaldo de organizaciones políticas y sociales.
El núcleo del rechazo a la reforma laboral apunta a los cambios en las condiciones de contratación y despido, la ampliación del período de prueba y la reducción de indemnizaciones. También cuestionan la promoción de esquemas de “fondo de cese” en reemplazo de la indemnización tradicional, así como la flexibilización de convenios colectivos y la posibilidad de acuerdos individuales que, según advierten, debilitan la negociación colectiva y el poder de representación gremial.
Desde la conducción cegetista remarcaron que la iniciativa “no es modernización, es ajuste” y alertaron que abre la puerta a relaciones laborales más precarias. Mientras el Ministerio de Capital Humano dictó la conciliación obligatoria en el conflicto con la UTA —lo que garantiza el funcionamiento normal de los colectivos—, otros sectores sentirán el impacto: los Metrodelegados suspenderán el servicio de subte y premetro desde las 21, pilotos y aeronavegantes paralizarán vuelos y habrá cese de actividades en el ámbito marítimo, portuario y vial. La CGT, en tanto, mantiene en reserva la posibilidad de un paro general si la reforma laboral avanza a Diputados.










