La producción industrial en Argentina atraviesa un escenario crítico: más del 50% de las fábricas del país registraron caídas en su actividad durante el último trimestre, según informó este miércoles la Unión Industrial Argentina (UIA). El relevamiento sectorial expuso un deterioro generalizado que afecta a empresas de todos los tamaños, con tensiones financieras crecientes y alarma en el sector por el avance de productos importados.

El Monitor de Desempeño Industrial se ubicó en 36,5 puntos en enero, lo que representó una baja de 7,5 unidades respecto del informe anterior. El indicador confirma un empeoramiento sostenido de la actividad fabril si se lo compara con el valor más alto registrado hace dos años. En detalle, el 53,3% de las empresas consultadas indicó que su nivel de producción disminuyó en el último trimestre, mientras que el 54,7% reportó una caída en la demanda interna.

En medio de este panorama, la relación entre el sector industrial y el Gobierno nacional sumó nuevos episodios de tensión. El conflicto se profundizó luego de que el presidente Javier Milei criticara públicamente a empresarios como Paolo Rocca, CEO de Techint, y a Javier Madanes Quintanilla, titular de Fate. Desde la conducción de la UIA, encabezada por Martín Rappallini, reclamaron un cambio de tono hacia el empresariado. “Queremos que vuelva el Milei que decía que los empresarios son héroes”, afirmó el dirigente en declaraciones televisivas.

El informe también reflejó el impacto en el mercado laboral: el 22,2% de las fábricas informó reducciones en su plantilla. La mitad de esas empresas aplicó despidos directos, mientras que otras optaron por recortar turnos o implementar suspensiones temporales ante la caída de la actividad.

Por último, el estudio señaló que la principal preocupación del sector sigue siendo la debilidad de la demanda interna, mencionada por el 46,1% de las compañías. A esto se suma el crecimiento de la competencia con productos importados, que ya preocupa al 19,4% de las empresas, en un contexto de apreciación del peso y apertura comercial. Además, el 45,6% de las firmas reconoció dificultades para afrontar pagos de salarios, proveedores o servicios, lo que las obligó a recurrir a endeudamiento de corto plazo para sostener su funcionamiento.