El Gobierno dispuso postergar hasta el 1 de julio de 2026 la aplicación de los incrementos remanentes en los impuestos que gravan los combustibles. Debían aplicarse a partir de este mes, pero Casa Rosada busca contener el dato de la inflación.
Fue a partir de la publicación en el Boletín Oficial del Decreto 405/2026, que modifica el 617/2025 y extiende el diferimiento de los aumentos derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024, 2025 y del primer trimestre de 2026.
Según la norma, los montos de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono se actualizan periódicamente sobre la base de las variaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
El decreto establece que el incremento total remanente de las actualizaciones correspondientes a 2024, 2025 y al primer trimestre de 2026 surtirá efectos para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil desde el 1 de julio de 2026 inclusive.
La medida se adoptó con el objetivo de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, según surge del decreto publicado en el Boletín Oficial, pero sin dudas busca controlar el dato de la inflación.









