Una profunda conmoción sacude a los vecinos de la localidad bonaerense de Avellaneda tras el trágico hallazgo de dos cuerpos en un departamento del centro de la ciudad. Una oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, identificada como Estefanía Luján Espínola, asesinó a su beba de pocos meses, Lucila Jazmín, y posteriormente se quitó la vida.
El dramático episodio tuvo lugar en una vivienda situada en la calle Mariano Acosta al 600. La alerta se encendió cuando familiares y allegados de la mujer policía intentaron comunicarse con ella reiteradas veces. Ante la falta de respuestas a las llamadas y los mensajes de texto, decidieron radicar la denuncia y dar intervención a las fuerzas de seguridad.
Al ingresar al domicilio, personal del Comando de Patrullas de Avellaneda se topó con la trágica escena. Según las primeras pericias preliminares, la principal hipótesis que maneja la justicia es que Espínola habría utilizado su propia pistola provista por la fuerza para efectuar los disparos que terminaron con la vida de su hija y, pocos instantes después, con la suya.
La causa se maneja bajo un estricto hermetismo por parte de las autoridades judiciales, quienes ordenaron el secreto de sumario para preservar el avance de la investigación. La fiscalía interviniente ya se encuentra recopilando testimonios del entorno familiar directo de las víctimas y analizando pericias balísticas y forenses para determinar el trasfondo del hecho.
Los restos de la oficial y de la menor, quienes habían residido previamente durante varios años en Lomas de Zamora, fueron despedidos por sus seres queridos en una sala velatoria de esa misma localidad. La tragedia ha generado un fuerte impacto tanto en la comunidad local como dentro de la propia institución policial.








