Estudiantes de 4° año de la Escuela de Educación Técnica N° 5 “Dos de Abril” de Temperley han logrado un hito científico y ecológico a nivel local y fabricar petróleo sintético a partir de residuos plásticos. El proyecto, bautizado como “PP Argento” (Petróleo Pirolítico Argento), busca dar una respuesta concreta a la contaminación ambiental y fomentar la economía circular desde las aulas.
La iniciativa comenzó a gestarse el año pasado tras la inquietud de un exalumno. «Esto surgió el año pasado. Un alumno que ya está egresado de séptimo año me preguntó sobre el concurso de innovación tecnológica si era posible sacar combustibles a partir del plástico. Yo soy profe de química, de conocimientos de los materiales, de física y matemática. La verdad es que no estaba interiorizado en eso», recordó el docente Pablo Enjo, de 41 años y vecino de Banfield. Tras investigar el tema junto a otro profesor, con quien ya había obtenido el primer puesto en un concurso de innovación tecnológica en Lomas de Zamora, Enjo decidió llevar la propuesta al aula: «Y bueno, le dimos para adelante. En marzo se los propuse a mis estudiantes de 4° donde yo dicto la materia “Conocimientos de los materiales” y una de las unidades es plásticos».
Para llevar adelante el desarrollo, los jóvenes de 4° 2° del “Industrial de Temperley” utilizan un proceso químico denominado pirólisis, en el cual colocan los desechos plásticos dentro de un reactor hermético y los someten a temperaturas cercanas a los 500 °C en ausencia de oxígeno. Al no producirse combustión, el plástico se descompone y evapora, para luego pasar por un sistema de enfriamiento que lo condensa y lo transforma en un líquido con propiedades idénticas a las del petróleo crudo.
El proyecto demostró una eficiencia de reconversión de entre el 80% y el 90% del material procesado y, como prueba de su efectividad, los propios alumnos utilizaron el combustible obtenido para alimentar y hacer funcionar con éxito el motor de una motocicleta. «La escuela técnica no debe limitarse al ejercicio simulado en un cuaderno», destacan con orgullo desde la comunidad educativa ante este desarrollo que reafirma el potencial de la educación pública para generar soluciones tecnológicas sustentables y transformar la basura de hoy en la energía del mañana.







