Los voluntarios del refugio de animales El Campito, ubicado en la localidad de Monte Grande hallaron a una perra mestiza de 11 años atada a la tranquera del predio. Junto al animal, registrado bajo el nombre de Zoe, se encontraba una bolsa de alimento balanceado y una nota manuscrita firmada por su dueño, un jubilado que explicó los motivos por los cuales no podía continuar a su cuidado.
En el escrito, el hombre detalló que percibe el haber jubilatorio mínimo y que se vio obligado a mudarse a un monoambiente donde las condiciones del alquiler no permiten la presencia de mascotas. “Soy jubilado con la mínima. Me acabo de mudar a un monoambiente y el dueño no quiere perros. No la puedo tener, ni mantener. La tengo desde los 45 días, ¿saben lo que es eso? 11 años juntos… Espero la cuiden, la amo muchísimo, pero no puedo tenerla más. No sé si hago lo mejor, pero es lo único que se me ocurrió. Por favor, les pido que la cuiden”, expresaba el texto adjunto.
Según la información volcada en la carta, Zoe nació el 1° de enero de 2015 y convivió con su dueño desde que tenía 45 días de vida.
Tras la recepción del animal, las autoridades del establecimiento confirmaron que Zoe se encuentra en buen estado general. “Le damos mucha contención. Es muy juguetona a pesar de la edad, no parece que tuviese 11 años”, precisó Sergio Moragues, director de la institución.
Por otra parte, desde la organización señalaron que este episodio refleja una problemática recurrente vinculada a las restricciones habitacionales para quienes conviven con animales de compañía: “Convivir con otra especie no puede convertirse en un pasaporte a tener que ir a vivir a la calle al buscar un alquiler. No hay daño en esa convivencia; hay discriminación en esa prohibición”, indicaron desde el refugio a través de sus canales oficiales.
La difusión de la carta generó una serie de respuestas en redes sociales por parte de usuarios que se ofrecieron a costear la manutención, asumir los gastos veterinarios o adoptar a la perra. Sin embargo, desde El Campito informaron que la prioridad actual de la institución es ubicar al titular de la mascota.
El objetivo del refugio es intentar gestionar un esquema de asistencia económica o una alternativa habitacional en la zona que permita el reencuentro del jubilado con el animal o la posibilidad de que mantengan el contacto.
Hasta la fecha no se disponen de datos identificatorios del hombre, por lo que la campaña de búsqueda continúa abierta a través de las redes oficiales del refugio.








