Los vecinos y familiares de Julián, el niño de dos años y medio que perdió la vida tras ser embestido por un móvil de la Policía Bonaerense, alzaron la voz para denunciar las condiciones en las que se desplazaba el patrullero. “Venía a cien por hora y sin sirenas”, repiten con indignación los testigos presenciales, complicando la situación procesal del efectivo que manejaba el vehículo.
El relato de quienes presenciaron la secuencia es coincidente. La camioneta policial circulaba a una velocidad totalmente imprudente para una calle residencial y no tenía activados los dispositivos sonoros ni lumínicos reglamentarios. De acuerdo con los testimonios recabados en el barrio, esta omisión impidió que el conductor del Dodge 1500, padre de la víctima, pudiera advertir la aproximación del patrullero a tiempo para evitar la fatal colisión.
El trágico episodio se desencadenó cuando la dotación policial realizaba el seguimiento de dos presuntos “motochorros” que intentaban escapar hacia la periferia de Ingeniero Budge. Tras el violento impacto lateral contra el Dodge, el pequeño Julián salió despedido del habitáculo y llegó sin signos vitales a una sala de primeros auxilios en Santa Marta. Su padre, en tanto, evoluciona de las heridas sufridas, rodeado por una comunidad que exige que el caso no quede impune.
Los estremecedores testimonios del barrio
Los residentes de la zona expresaron su furia por lo que consideran una grave negligencia en los protocolos de persecución. “Iban ciegos detrás de las motos, no les importó que fuera una calle de barrio donde siempre hay chicos jugando”, señaló una vecina en declaraciones a los medios locales.
Los allegados a la familia apuntan a que el uso de la sirena hubiera cambiado drásticamente el final de la historia. “Si hubieran tocado la sirena, el papá frena o se tira a un costado. Pero aparecieron de la nada, a fondo, y los pasaron por arriba”, reclamó un allegado directo durante una concentración en el lugar del hecho.
El efectivo permanece detenido bajo los cargos de “homicidio culposo agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público”. La fiscalía ordenó a la Policía Federal Argentina (PFA) realizar un análisis técnico reconstructivo. Se están peritando los módulos electrónicos del patrullero y las cámaras de seguridad públicas y privadas del trayecto previo para determinar con precisión la velocidad y el estado de las balizas.










