La Justicia de Lomas de Zamora dictó la absolución de Julio G., un hombre de 50 años que permaneció tres años alejado de su hija tras ser blanco de una denuncia por abuso sexual por parte de su ex pareja que resultó ser falsa. El fallo del Tribunal Oral N°3 ratificó la inocencia del acusado tras un juicio oral en el que el tribunal tuvo por acreditado que el hecho denunciado no existió.

Julio y la madre de la niña habían sido pareja. Tras la separación, el régimen de contacto quedó limitado a encuentros dos veces por semana, durante dos horas y en espacios públicos. Según se expuso, la madre controlaba de manera constante los encuentros mediante llamados telefónicos. En fechas cercanas al inicio del conflicto se registraron videos, fotos y videollamadas en las que la niña se mostraba tranquila, afectuosa y sin signos de temor hacia su padre.

En una entrevista concedida a la Agencia Noticias Argentinas, la abogada defensora Déborah Huczek detalló que el conflicto se originó tras una relación marcada por constantes restricciones impuestas por la madre de la menor, quien limitaba las visitas a horarios mínimos y bajo una vigilancia estricta, incluso antes de formalizar la acusación penal. Si la beba dormía, el hombre no podía ingresar a la habitación y si llegaba tarde tampoco tenía permitido hacerlo, motivo por el que separaron cuando la niña tenía apenas tres. En ese momento, la víctima comenzó a viajar desde Capital Federal hacia el partido bonaerense de Lomas de Zamora: «Hacía todo lo posible para estar presente, siempre y cuando la mujer lo autorizaba. Dos días y dos horas por semana».

Durante el debate oral, la defensa logró demostrar que la denuncia no buscaba la protección de la niña, sino que perseguía una finalidad económica. Según lo expuesto en el proceso, la querella habría intentado pactar con la defensa previa de la víctima una compensación de 700 mil dólares a cambio de retirar la acusación. Las pruebas periciales, semióticas y lingüísticas presentadas durante las siete audiencias confirmaron la inexistencia de los hechos denunciados y revelaron que la madre habría contado con el asesoramiento de profesionales de la salud y el derecho para «construir» la causa, llegando incluso a intervenir una psicóloga para influir en el testimonio de la menor antes de su declaración en Cámara Gesell.

El tribunal valoró además los testimonios del personal docente de la niña, quienes manifestaron que la menor no presentaba signos de abuso, sino que, por el contrario, expresaba de forma recurrente el deseo de reencontrarse con su padre. Asimismo, la investigación judicial detectó la existencia de videos en los que la madre intentaba presionar a su hija para que ratificara los falsos tocamientos, sin éxito. Ante la gravedad de los hallazgos, los jueces ordenaron la apertura de una nueva causa penal contra la denunciante, su abogada y dos psicólogas por los presuntos delitos de asociación ilícita, extorsión y corrupción de menores.

Los investigadores corroboraron que se armaron videos en los que la madre «extorsionaba» a su heredera sobre los falsos abusos y ella no respondía.

«Pedimos que se inicie una investigación contra la denunciante, su abogada y dos psicólogas por asociación ilícita, extorsión y corrupción de menores», indicó Huczek, a la vez que agregó: «La niña se encuentra bajo el cuidado de su madre, quien no está en sus cavales para criarla».

Sin embargo, el fallo aún no se encuentra firme y la madre de la menor apeló, por lo que la Cámara de Casación bonaerense debe pronunciarse al respecto. Por su parte, Julio debe presentarse ante un tribunal de familia para restablecer el vínculo con su hija, a quien no ve desde hace tres años. Asimismo reclama que su ex novia sea investigada por la falsa denuncia.