El Gobierno nacional envió al Congreso un ambicioso proyecto de reforma electoral, que busca modificar de raíz el sistema político argentino. La iniciativa plantea la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) con opción de lista completa, y una serie de cambios en el funcionamiento, financiamiento y reconocimiento de los partidos políticos.

En el núcleo de la reforma electoral se destaca la derogación de las PASO, lo que implicará que cada fuerza política defina sus candidaturas mediante sus propias cartas orgánicas. Además, se incorpora el criterio de Ficha Limpia, que impedirá competir a dirigentes con condena en segunda instancia por delitos dolosos, bajo supervisión de la Cámara Nacional Electoral. También se elimina la obligatoriedad del debate presidencial y se suspenden las elecciones directas de parlamentarios del Mercosur, que pasarán a ser designados por el Congreso.

En cuanto a los partidos políticos, el proyecto endurece los requisitos: se exigirá el aval del 0,5% del padrón electoral del distrito en 180 días para obtener personería, mientras que para ser partido nacional se deberá tener presencia en al menos 10 distritos (antes 5) y afiliados equivalentes al 0,1% del padrón nacional. Además, se reemplaza la afiliación en papel por avales biométricos para evitar fraudes.

En materia de financiamiento, se eleva el límite de aportes privados, se eliminan los topes de gasto de campaña y la publicidad gratuita en medios, aunque se prohíben donaciones de contratistas del Estado, personas procesadas y sindicatos. Las sanciones incluyen la pérdida de aportes estatales.

La Boleta Única de Papel será obligatoria para todas las categorías nacionales e incluirá nombres, fotos y logos partidarios, con casilleros para voto por lista completa o por categoría. La campaña electoral comenzará 60 días antes de los comicios y finalizará 48 horas previas, con prohibición de publicidad de actos de gobierno desde 25 días antes. Según el Ejecutivo, la reforma apunta a “corregir un sistema viciado”, reducir costos y transparentar el financiamiento, al sostener que actualmente solo el 10% del dinero de campaña está registrado y el resto corresponde a fondos no declarados.

Puntos clave de la reforma electoral

  • Reconocimiento de partidos políticos: se exige el apoyo del 0,5% del padrón del distrito en 180 días y presencia en al menos 10 distritos para ser partido nacional, con afiliados equivalentes al 0,1% del padrón.
  • Eliminación de las PASO: se derogan las primarias y cada partido definirá sus candidaturas internamente.
  • Ficha Limpia: inhabilita a candidatos con condena en segunda instancia por delitos dolosos y crea un registro público de control.
  • Boleta Única de Papel: se implementa para todas las categorías, con opción de voto por lista completa o por categoría.
  • Financiamiento político: se eleva el tope de aportes privados, se eliminan límites de gasto y la publicidad gratuita, pero se prohíben donaciones de contratistas, procesados y sindicatos.
  • Cambios en el Parlasur: los representantes ya no serán elegidos por voto directo, sino designados por el Congreso, sin sueldo adicional.
  • Campaña electoral: comenzará 60 días antes y finalizará 48 horas previas, con restricciones a la publicidad oficial en el tramo final.