Los terremotos en Venezuela dejaron al menos 164 muertos y 971 heridos, según confirmó este jueves la presidenta interina Delcy Rodríguez. Los dos fuertes sismos, registrados durante la noche del miércoles, provocaron derrumbes, daños estructurales y una crisis humanitaria que obligó al Gobierno a decretar la emergencia nacional. Los equipos de rescate trabajan contrarreloj entre los escombros en distintas regiones del país.

El estado de La Guaira fue declarado zona de desastre debido a la magnitud de los daños. También se reportaron severas afectaciones en Caracas y en los estados de Yaracuy, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón. En la capital venezolana colapsaron edificios, se interrumpieron servicios esenciales y el principal aeropuerto sufrió daños que obligaron a restringir parte de sus operaciones.

La primera noche tras la tragedia estuvo marcada por el miedo a nuevas réplicas. Miles de personas permanecieron en las calles o dentro de sus vehículos por temor a que se produjeran más derrumbes. Mientras tanto, los hospitales trabajaron al límite de su capacidad para atender a los cientos de heridos que llegaron desde las zonas más afectadas.

En medio de la emergencia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció asistencia humanitaria y aseguró que su país está preparado para colaborar con Venezuela. La ayuda internacional también comenzó a llegar desde varios países de América Latina, Europa y Asia, que ofrecieron recursos para apoyar las tareas de búsqueda, rescate y atención médica.

Por su parte, el expresidente venezolano Nicolás Maduro, detenido en Nueva York desde enero, difundió un mensaje de solidaridad dirigido a los afectados y llamó a la unidad nacional para enfrentar la crisis. En paralelo, comenzaron a conocerse los testimonios de los sobrevivientes, quienes describieron escenas de desesperación y destrucción en Caracas y La Guaira, donde numerosos edificios quedaron reducidos a escombros tras los movimientos sísmicos.