Más de cien clínicas, sanatorios y hospitales privados realizan un paro durante este jueves 27 y viernes 28 de agosto para reclamarle al PAMI una respuesta frente al atraso arancelario y la demora en los pagos. La decisión fue adoptada luego de meses de advertencias sobre una situación financiera cada vez más frágil. Los prestadores denuncian que los aranceles reconocidos por el organismo registran un desfasaje cercano al 120% frente a la inflación, de acuerdo al cálculo de los prestadores.

La medida de fuerza alcanza a establecimientos del conurbano bonaerense, Córdoba, San Juan y Mendoza. Durante las 48 horas se suspende la atención de los afiliados y solamente se mantienen activas las guardias para recibir códigos rojos.

Ese atraso no representa solamente una pérdida contable. Significa que las clínicas deben comprar medicamentos e insumos a precios actuales, pagar salarios y servicios actualizados y mantener equipamiento de alta complejidad mientras cobran las prestaciones con valores que quedaron muy por debajo de los costos reales. Durante meses, las instituciones absorbieron esa diferencia para garantizar la continuidad de la atención. Pero ningún establecimiento puede trabajar indefinidamente a pérdida sin comprometer su funcionamiento.

Según los sanatorios, el deterioro financiero comienza a trasladarse necesariamente al plano prestacional. La falta de recursos limita la posibilidad de ampliar la atención, dificulta la cobertura de las guardias y reduce la capacidad para responder ante una demanda cada vez mayor.

También existe una profunda crisis entre los trabajadores de la salud. Médicos, enfermeros, técnicos y personal de apoyo sostienen jornadas de enorme exigencia en instituciones que cuentan con menos recursos para organizar sus equipos. La sobrecarga y el agotamiento se han convertido en parte de la realidad diaria.

La medida se suma a los reclamos realizados por instituciones de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa. El conflicto ya no se limita a una región, sino que comienza a extenderse por diferentes puntos del país.

Los sanatorios advierten: “El paro representa una señal de alarma. Sin una recomposición urgente de los aranceles y un esquema previsible de pagos, lo que hoy es una suspensión por 48 horas mañana puede convertirse en el cierre de servicios o en la salida definitiva de prestadores.”